domingo, 13 de febrero de 2011

DESECHOS TECNOLOGICOS

DESECHOS TECNOLOGICOS
De acuerdo a la definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)[ ]se considera desecho electrónico a “Cualquier dispositivo que utilice un suministro de energía eléctrica, que haya alcanzado el fin de su vida útil”.
De acuerdo al Convenio de Basilea[] "Los equipos/componentes electrónicos que ya no son considerados útiles para desempeñar las tareas para las que fueron diseñados y producidos originalmente, son desechados y se constituyen en residuos electrónicos.”
Problemas ambientales asociados
Colocar este tipo de residuos en la basura, o dejarlos en manos de cartoneros, es poner en riesgo la salud de las personas y del ambiente, debido a que contienen componentes peligrosos como el plomo en tubos de rayos catódicos y soldadura, arsénico en tubos de rayos catódicos más antiguos, trióxido de antimonio retardantes de fuego, etc.
Mientras el celular, el monitor y el televisor están en su casa no generan riesgos de contaminación. Pero cuando se mezclan con el resto de la basura y se rompen, esos metales tóxicos se desprenden y pueden resultar mortales.
En Argentina existen 32 millones de celulares, un teléfono por argentino mayor de 5 años. Durante 2006 se vendieron 12 millones de líneas. La mayoría de las nuevas ventas serán de reposición; es decir, que, en promedio, se recambiará un tercio de los aparatos en funcionamiento, lo que implica que una cantidad equivalente será dejada de lado y se convertirá en e-scrap, residuos electrónicos contaminantes. A pesar del riesgo que implican para la salud, en Argentina no hay políticas de recolección diferenciada para reciclar los desechos electrónicos y pocas empresas hoy cumplen la responsabilidad de cumplir normas ambientales de la manufactura a la disposición final de los aparatos electrónicos. Sin duda el riesgo de padecer enfermedades cardíacas esta producido por la basura electromecánica.
Ciclo de vida del material informático
Desde que en la década de los 90 el precio de los ordenadores cayó en picado, mucho disponen de algún ordenador en casa y en el trabajo. Aunque la vida útil de estos equipos se estima en diez años, al cabo de unos tres o cuatro ya han quedado obsoletos debido a los requerimientos de los nuevos programas y las nuevas versiones de los sistemas operativos. Adquirir un nuevo equipo informático es tan barato que abandonamos o almacenamos un ordenador cuando todavía no ha llegado al final de su vida útil, para comprar otro nuevo, desconociendo el enorme coste ecológico que comporta tanto la producción como el vertido de ordenadores.
Los residuos electrónicos de los equipos informáticos generan una serie de problemas específicos:
- Son tóxicos. Los componentes tóxicos más comunes son el plomo, el mercurio, y el cadmio. También llevan selenio y arsénico. Al ser fundidos liberan toxinas al aire, tierra y agua.
- Se suelen llevar a países del tercer mundo. Es rentable hacerlo, así que la basura informática que nosotros producimos, se envía a países del tercer mundo que se convierten en receptores de nuestra contaminación. En estos países puede haber muchas personas empleadas en extraer los componentes valiosos de un ordenador
Ejemplos que contiene la chatarra electrónica
Plomo: en soldaduras, Monitores CRT (Plomo en el cristal), en los tubos de rayos catódicos y Baterías lead-acid.
Estaño: soldaduras
Cobre: cables de cobre, en circuitos impresos
Aluminio: En las carcasas y como disipadores de calor
Hierro: acero, carcasas.
Silicio: en cristales, transistores, tableros de circuitos impresos
Níquel: en baterías recargables de níquel-cadmio
Cadmio en tableros de circuitos y semiconductores, en baterías recargables de níquel-cadmio
Litio: Baterías de litio
Zinc: en galvanoplastia de piezas de acero
Oro: recubriendo conectores.
Germanio: En los años 50 y 60 se lo encontraba en transistores electrónicos.
Mercurio: en interruptores y cubiertas, tubos fluorescentes
Azufre: Baterías Lead-acid
Carbono: Acero, plásticos, resistores. En casi todo el equipo electrónico.
Arsénico en tubos de rayo catódico más antiguos
Antimonio: como tritóxido retardantes de fuego
Bromo: en cubiertas policromadas retardantes de flamas para cubiertas, cables y tableros de circuitos
Selenio en los tableros de circuitos como rectificador de suministro de energía
Cromo en el acero como anticorrosivo
Cobalto en el acero para estructura y magnetividad

Nace una nueva fuente de contaminación:
Los celulares que se tiran a la basura En todo el mundo hay más de 1.000 millones de teléfonos móviles. Más del 10 por ciento funciona en los EE.UU.. Esto implica que, cada año, van a parar a la basura 65 mil toneladas de aparatos, baterías y cargadores. La pasión de los norteamericanos por los teléfonos celulares sigue en aumento y, con ella, los efectos negativos sobre el medio ambiente. Según cifras de la industria, entre 1985 y 2001, el número de celulares habilitados en los Estados Unidos pasó de 340 mil a 128 millones. En promedio, cada teléfono tiene una vida útil de 18 meses, dato que preocupa a los ambientalistas atentos al crecimiento del volumen de deshechos contaminantes. Según estima un informe de la organización ambientalista Inform (www.informinc.org/cellphone.htm), en 2005 se tirarán a la basura 130 millones de celulares sólo en los EE.UU.. Contabilizando los teléfonos, las baterías y los cargadores, eso se traduce en unas 65 mil toneladas de residuos peligrosos más por año. Porque aunque es cierto que algunos aparatos serán abandonados en algún cajón donde permanecerán años, la mayoría irá a parar a diversos rellenos sanitarios o será incinerada.“Esto se está convirtiendo en un verdadero problema, porque la cantidad de celulares descartados crece terriblemente”, dijo Eric Most, director del programa de prevención de residuos sólidos de Inform, una organización independiente que controla los efectos del mercado sobre el medio ambiente y la salud. “Estas sustancias químicas se acumulan en el medio ambiente, transfiriéndose a la tierra, el agua, las plantas, los animales y, finalmente, al hombre”. La amenaza que representan los celulares que se tiran a la basura no se limita a las fronteras estadounidenses: en todo el mundo hay más de 1.000 millones de celulares funcionando, y Japón y varios países europeos ya están presionando a sus fabricantes para que dejen de emplear productos químicos tóxicos. Los investigadores de Inform sugieren la implementación de programas de descuentos en los teléfonos nuevos para aquellos clientes que entreguen sus equipos viejos.
“Si los productores tuvieran que recibir de vuelta sus propios celulares, se verían incentivados a fabricar aparatos más fáciles de reciclar. Australia tiene un programa nacional de devolución y Europa está a punto de forzar a las compañías a aceptar sus propios teléfonos. Lo mismo deberían hacer los EE.UU.”, dijo Bette Fishbein, economista y coautora del estudio de Inform. Algunas compañías, entre ellas Verizon y Sprint, ya tienen sus propios programas de devolución, pero el principal grupo de la industria, la Cellular Telecommunications and Internet Association (CTIA), se opone a la puesta en marcha de programas obligatorios. En lugar de exigir que los fabricantes descarten los celulares usados, “la CTIA prefiere que los teléfonos viejos sean derivados a obras de caridad o se revendan en países menos desarrollados”, dijo Travis Larson, vocero del grupo.
Algunos estados norteamericanos ya tomaron distintas medidas para promover la reutilización de los celulares en desuso. Un programa financiado por el gobierno en Maryland, por ejemplo, junta celulares usados que, después de ser reciclados y/o reprogramados, se ceden a personas mayores para que, en caso de necesidad, puedan llamar a los números de emergencia. “La recuperación de los celulares es mucho más importante en otros países y, muchas veces, cuenta con la cooperación de los fabricantes y los distribuidores”, dijo la Environmental Protection Agency, que trabaja junto a Inform en un estudio sobre reutilización de celulares. Por su parte, Fishbein opinó que “los fabricantes deberían estandarizar sus productos para que los consumidores tengan menos razones para comprar teléfonos nuevos”. Pero la industria, que está decidida a achicar el uso de materiales tóxicos, se oponen a contraer obligaciones: “La competencia es sinónimo de innovación”.

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